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Un "resto U" francés.

Escrito el 3 de octubre de 2008.
Editado el 9 de octubre de 2013.
 
Son las 7 pm. Estoy cansado y no quiero hacer de comer, pero tengo hambre. Decido ir a comer al comedor universitario que queda justo detrás de mi estudio. Llego, no hay mucha gente haciendo fila. Tomo mi bandeja, la deslizo por las barras poniendo a la vez algo de comer y muy rápido me encuentro frente a la señora que cobra. Pago. Tomo de nuevo mi bandeja y me doy media vuelta buscando un sitio donde sentarme. En eso, veo a una de mis estudiantes de español de la facultad de letras. Está sola en su mesa. La conocí unos días antes en nuestro primer curso. Como está sola, me digo que podría ir a comer a su mesa. Vacilo pero finalmente lo hago. Le sonrío y ella se quita los auriculares de los oídos. Sonríe. La chica es joven. Acaba de entrar a la universidad a estudiar… no me acuerdo qué, en la facultad de letras. En todo caso, el español es una opción y lo estudia porque le gusta. La chica es joven, ya lo dije. También tiene una pinta especial. El cabello más corto que el mío. Menos de un centímetro para ser más preciso. Blanca, rubia y delgada. Lo primero que veo al sentarme es una protuberante forma de plata que cuelga de su cuello y que baja hasta su pecho. Es como una cruz deformada. Lleva una camiseta negra y aretes. Creo que hasta tiene un pirsin en algún lugar de la cara. No puedo ver su pantalón. Empiezo a hablarle en español y ella me responde con mucha dificultad. No recuerdo qué tontería le dije para lanzar la conversación. Después de cruzar algunas palabras ella me pregunta de dónde vengo. “De Colombia”, le respondo. No se inmuta. Sin embargo, me pide que le hable de mi país y me dice que no conoce nada aparte de Juanes. Ya es algo, y no es ni la droga ni Ingrid Betancourt. “Bien”, me digo a mí mismo. “¿Y Shakira?”, le pregunto para molestarla pues, por su pinta, me imagino que no le debe gustar ni un poquito nuestra estrella barranquillera. En efecto, me pone una cara de pocos amigos. Entiendo el mensaje y me río. Como el tema de Colombia es tan vasto, le pido que me diga lo que sabe. Balbuceando frases en español me dice que no sabe mucho. A veces me cuesta comprenderle. Que sabe de Colombia por la biografía de Juanes y por la letra de sus canciones. Interesante. Me dice que Juanes viene de Medellín, una ciudad sumida en el caos de los carteles de la droga, del tráfico y de la muerte. La dejo que hable. Me dice que la música que más le gusta es el Hard Rock. No me sorprende. Pero entonces, ¿qué viene a hacer Juanes aquí?, me pregunto. Mientras, trato de encontrarle respuesta mi pregunta, ella prosigue. Me dice que ¿@%”# Juanes porque habla de la vida, de la guerra. Como no entiendo bien si le gusta o no le gusta, me quedo con la duda pero no la interrumpo. Me dice que detesta la actitud de sus amigas del colegio porque escuchan a Juanes solo porque es guapo (pinta, en español paisa), “como un Boys’ band”, me dice. Ahí ya no entiendo nada y tengo que salir de mis dudas para poder seguir la conversación. “Pero ¿a ti te gusta o no te gusta?, le pregunto subiendo un poco el tono de voz. Sí sí, a mí me gusta mucho. Ah. Ok. Me dice que sus amigas son “ridículas” pues no saben ni lo que dice Juanes. Le pregunto si sabe que Juanes tenía un grupo de rock que se llamaba Ekhymosis. Hasta ahí la conversación no tenía nada de extraordinario: Colombia, Juanes, violencia, guerra, prejuicios. Lo que me sorprende un poco es que me diga que sí, que conoce Ekhymosis y que tiene canciones en su MP3. Siendo yo colombiano y habiendo crecido escuchando ese grupo, eso me tocó bastante. Qué colombiano iba a creer hace diez o doce años que hoy en un lugar del Este de Francia, a la gente le iba a dar por escuchar una flor en el desierto o Ciudad Pacífico y además llevarlas a todos lados gracias a su MP3. Me alegró mucho saber eso pues pensé inmediatamente en Juanes, en sus orígenes, en sus sueños, que son en cierta medida el reflejo de cada uno de los colombianos que estamos en el extranjero luchando también por sacar nuestros proyectos adelante. Me sentí orgulloso de ser colombiano. Sentí también que lo que he hecho en mis clases sobre Colombia no ha sido en vano y pensé, sobretodo, que tengo que seguir haciéndolo aunque no tenga la notoriedad de los famosos. La chica me pide que le diga si es verdad todo lo que se dice sobre Colombia. Le digo que es muy complicado de explicar en cinco minutos. Sin embargo, me comprometo a hacer varias clases sobre el tema de Medellín, pues una vez más me doy cuenta de que la gente sigue asociando mi ciudad a Pablo Escobar y algunos hasta creen que todavía está vivo. Esta pequeña conversación me motiva e inspira para hacer una clase sobre mi ciudad y su evolución. Juanes gusta o no gusta. Eso está claro y se respeta. Lo que es innegable es que, nos guste o no, cantando en español, ese man ha hecho todo lo contrario que hizo Pablo Escobar: lograr que millones de anónimos en el mundo se metan a internet, se informen y se interesen por lo bueno y lo malo de Colombia. Antes muchos de esos anónimos se conformaban con los documentales basura de los canales extranjeros. Ahora la gente quiere saber más y nos toca a los colombianos del mundo apoyarnos en las bases sentadas por nuestros artistas para que la gente se dé cuenta de la realidad actual de Colombia. Siempre lo he dicho: no se trata de negar la realidad, que sigue siendo dura, sino de invitar a la gente a que se comprometa con el país y su gente en lugar de estar criticando sin saber de lo que hablan. Ahí en diez minutos de conversación ya me salió trabajo como para… varios años.
 
Je profite de ces quelques instants que j’ai pour écrire ces courtes lignes.

J’étais en train de travailler chez moi, sur mon ordi. Mon frère est dans sa chambre, ma mère bouge dans toute la maison et mon père est en face de moi. On est tous les deux sur nos ordis.

Soudain, on entend que quelqu’un sonne. On se regarde, mon père et moi. On n’attend personne. Je vais vois qui est-ce. Je regarde par la fenêtre, sans ouvrir le rideau. Je vois une tête pas du tout familière et quelque peu conventionnelle. C’est un mec d’une vingtaine d’années. Un des mecs les plus beaux que j’ai vus dans mon séjour ici. Il est brun et a les cheveux bouclés et en bataille. Je dis « oui ? » Il baragouine un truc. J’entends « manger » ou « nourriture ». Je ne sais plus. (En ce moment même j’entends qu’il mange dehors, au pied de ma porte. Pourquoi je ne l’ai pas fait passer manger comme un être humain et pas comme un animal ? Bref). Je comprends donc qu’il a faim et je lui dis d’attendre. Je me redresse assez choqué. C’est trop bizarre. Ce que je vais dire est peut- être raciste ou injuste mais une chose m’est passée par la tête : ce mec là n’a pas la tête d’un pauvre, pire, il n’a pas la tête d’un mendiant. J’aurais dit qu’il avait la tête d’un mannequin. Je me dirige donc à la cuisine et je demande à ma mère de préparer rapidement un truc à manger pour ce gars, qui attend assis au pied de notre porte. On lui prépare un œuf avec du boudin, du riz et des haricots rouges (ce qu'on avait de prêt). Ma mère me dit : va chercher une assiette en plastique. Ca m’énerve. « Il a le sida ou quoi ? » lui réponds-je. Pendant que j’aidais ma mère, le « journaliste » ou plutôt le sociologue non diplômé que j’ai en moi se demandait : « est-ce que je lui pose la question ? Est-ce que je lui pose la question ? » La question était : « Mec, qu’est-ce que tu fous à la rue, toi ? » « Depuis quand tu traînes comme ça ? » « Ton cas, c'est un accident de la vie ? » J’ai voulu aussi lui prendre un photo et lui poser des questions car je savais déjà que tout de suite après j’allais écrire ce texte et une photo aurait été géniale pour illustrer mes propos, mais putain, on m’a volé mon caméscope la semaine dernière ! Pas de photo alors. Pas de questions. Dommage. Cette image restera dans ma tête pour toujours. Tant pis pour vous, qui lisez.

A ce moment-là ma mère me dit : « Il est brun ? Je pense qu’il était déjà venu. Quand on leur donne ils aiment et ils reviennent. » Je ne dis rien. Je continue à réfléchir pendant que je fais frire et chauffer le repas. C'est enfin prêt. C’est chaud. On lui sort aussi de l’avocat, une banane et du yaourt car on n’avait pas de jus de fait. « La banane c’est pour la route », me dit ma mère. Je lui emmène le tout et lui dis : «  ais gaffe, c’est chaud. » A ce moment-là je peux bien le voir. Il est plus brun que je ne le croyais. Il a un sorte de pantacourt et est tout sale. Je referme la porte et m’assieds directe écrire ce texte. Je l’entends manger (le bruit de la cuillère qui frappe l’assiette). Il met 5 minutes à manger et frappe à la porte quand il a fini. J’arrête d’écrire et vais chercher l’assiette. Il me regarde et baragouine un truc du genre : « Dieu vous bénisse « calidoso » » (impossible à traduire). Il s’aperçoit que ma mère guette derrière moi et la regarde sans rien lui dire. Je sens que ce n'est pas sa première fois sur ces escaliers. Je lui dis : « todo bien » (Tout va bien / Pas de souci). Une fois la porte fermée ma mère confirme que c’est bien lui. Pendant tout ce temps-là mon père est resté immuable. Moi, je rentre à la cuisine et dis à ma mère. « Il a lavé l’assiette ». Même la peau de la banane est là. Ah, mais avant d’aller à la cuisine je regarde à nouveau par la fenêtre. Je veux voir le mec partir en descendant les escaliers. Il boîte. Il est crade et ses jambes ont plein de cicatrices. C’est là que je me rends compte que ça fait un moment qu’il doit traîner dans les rues. Il repart le petit sachet de yaourt entre les dents, comme un chien avec son os. Quand il est dans la rue il finit de le boire. Pendant qu’il descendais et que je le voyais de dos, j’ai ouvert le rideau pour mieux le voir. Lorsqu'il il s’est retourné un peu pour descendre la rue j'ai refermé le rideau pour ne pas qu'il me voit. J’étais tellement choqué que lorsque j’ai redressé la tête pour partir vers la cuisine, la première personne que j'ai vue fut mon père, qui me regardait depuis un moment. Il a dû voir que j’étais pâle car il s’est tout de suite levé pour voir la la cause de mon pâleur. Tout ça sans nous dire un mot. Il a ouvert le rideau mais le mec n’était plus là.

Bref. Je raconte tout ceci car la tête de ce mec avait quelque chose. Je ne sais pas pourquoi mais j’ai eu envie de pleurer en écrivant ce texte. Ca doit être car ça me fait chier de voir des gens avoir faim. Je ne sais pas pour quelles raisons, bonnes ou mauvaises, à tort ou à raison, ce mec traîne dans les rues, mais il avait la tête d'un de mes étudiants de Sciences Po, un de ces mecs propres et bien habillés qui font partie de « l’élite de la République » et qu’en général sont très gentils et j’apprécie tant. Oui, je crois que c’est ça. Ca me fait chier de voir tant de gens avoir faim dans ce pays, dans ce continent, et moi sans pouvoir faire plus que leur offrir une assiette de riz. J’espère qu’un jour après m’être débarrassé de mes corvées à moi, je pourrai enfin m’engager dans une association dans laquelle je puisse aider ces gens là..

PS: Ce matin j'ai commencé à regarder un film français, "Va savoir". Dans une partie de la Bible on dit que Jésus s'est présenté quelque part dans le corps d'un mendiant et certaines personnes l'ont chassé. Va savoir.
 
El año pasado en Francia, en plena campaña electoral presidencial, François Bayrou del partido MODEM (Mouvement Démocratique) lanzó el tema del “consumir francés”. Lo hizo indignado por las deslocalizaciones de las empresas francesas que se vienen yendo desde hace décadas a países donde el costo del trabajo es mucho más barato que en Francia. Algunos de esos países son Bulgaria, Polonia, Rumanía, Turquía, Marruecos, Túnez, Bangladesh, Taiwan y, por supuesto, la fábrica del mundo, China. Comprar productos nacionales y productos hechos en el país (aunque sean productos de empresas extranjeras) podría ayudar a fortalecer la economía del país.

Dicen los expertos en economía que el proteccionismo es intolerable y va en contra de la libre competencia, una de las bases del libre mercado. Si se respetan varias condiciones (cinco, más precisamente), se supone que la competencia “pura y perfecta”, libre de proteccionismo y de intervencionismo, permite el equilibrio de los mercados, evitando su colapso. Esta doctrina, que fue creada por los economistas clásicos, es ahora puramente neo liberal. Sin embargo, ni siquiera uno de los países más neo liberales del mundo, Estados Unidos, la respeta. En efecto, EEUU es abiertamente proteccionista; controla todo lo que entra y sale de su territorio, pone aranceles a los productos foráneos cuando le conviene y subvenciona sus productos nacionales. Ejemplo de ello son los tratados de libre comercio que EEUU ha firmado con varios países de América Latina. ¿Cómo se explica que a Colombia y a México llegue maíz o pollo más barato que el que se produce en dichos países? En gran parte es por las subvenciones, cuyos beneficiarios son los campesinos de países del norte, los cuales tienen un PIB y un PNB más elevado que los países en vías de desarrollo.

Volviendo a Francia, país que tiene un gran sistema social que están tratando de desmantelar para ponerlo al nivel del los sistemas anglosajones, cuando un obrero pierde su trabajo es indemnizado y recibe un seguro de desempleo por un tiempo dado (según las condiciones de su último contrato). Así, por ejemplo, si una fábrica de ropa interior o de llantas cierra por una deslocalización en un país más barato, muchos de los asalariados pierden su trabajo pero son indemnizados y reciben su seguro de desempleo. También se les ofrece, si existe la posibilidad, una reconversión profesional que se hace mediante formaciones y acompañamiento de organismos estatales. A pesar de todo eso, muchos asalariados, sobre todo obreros, no encuentran trabajo y se convierten definitivamente en desempleados. Esto causa dramas sociales enormes ya que, por lo general, muchos aún tienen hijos pequeños y deudas. Es en estos casos, como lo estamos viendo con la crisis actual en Europa, que el sistema social francés se pone a prueba puesto que en los periodos críticos es cuando más se necesita la solidaridad nacional y estatal para pagar formaciones, indemnizaciones, educación, etc. Si no existiera ese sistema social, creado en los años 30, el colapso en Francia sería total y estarían las calles llenas de indigentes.

Pero, ¿qué pasa en Colombia cuando una empresa nacional o extranjera decide irse a China y cerrar las fábricas en nuestro territorio?

La semana pasada hubo una protesta en Medellín por las importaciones de zapatos hechos en China y vendidos en el mercado colombiano. Según dicen, cada vez hay más de estos zapatos en nuestro país. Eso está generando la bancarrota de decenas de empresas del sector. Y lo mismo está pasando en otros sectores. Hace unas semanas conocí a una chica que trabaja importando telas, quien me dijo que muchas empresas colombianas (Tenis, por ejemplo) ya están produciendo gran parte de sus productos en China. Incluso en el Exito ya es normal encontrar textiles y derivados chinos. También me di cuenta del mismo fenómeno en Totto. Maletas hechas en China y vendidas a precios exorbitantes (50, 80, 100, 180, 350 mil pesos…). Esto demuestra que los costos de producción bajan pero no los precios que paga en consumidor final. Conclusión de esto: más ganancias para los accionistas de las empresas mientras el desempleo aumenta. 

La pregunta es: ¿cómo hacen los obreros colombianos para aguantar el golpe de un despido por causas económicas (entiéndase, deslocalización) si aquí no hay ninguna ayuda cuando se pierde el empleo y prácticamente todos los servicios básicos están privatizados (sobre todo la educación y la salud)?

Como ciudadanos podemos decirnos que una forma de ayudar a nuestro país es el "nacionalismo industrial". Los colombianos somos regionalistas y muy nacionalistas. Eso para nadie es un secreto. Entonces, ¿por qué no “comprar colombiano”? Los que puedan y QUERAN deberían hacerlo. Digo los que puedan porque, como dicen las teorías económicas, los “agentes” (nosotros, seres humanos) somos racionales y siempre vamos a inclinarnos por las opciones que más nos convengan, que más nos beneficien. Así pues, en un país donde la gente gana tan poco y está tan desprotegida, no se le puede pedir que compre colombiano si los zapatos chinos son tres veces más baratos (aunque dejen de servir tres veces más rápido que los colombianos…).

Nota en Teleantioquia sobre el tema:
http://www.hora13noticias.tv/index.php/economicas/item/productores-de-calzado-de-medellin-marcharan-manana-en-protesta-por-invasion-del-mercado-con-zapatos-chinos


Fuentes:
http://www.techno-science.net/?onglet=glossaire&definition=801
https://fr.wikipedia.org/wiki/Concurrence_pure_et_parfaite
 

La Fondation Goodplanet présente : 7 milliards d'Autres.

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Comparto esta información que una amiga me pasó al relagarme un libro (en francés) llamado 7 milliards d'autres y que me ha parecido excelente. De hecho, comparto dos páginas del libro dedicas a una mujer guatemalteca, Victoria, donde ella habla de su vida como mujer en su país. Al leer su testimonio verán cómo, entre líneas, se puede ir comprendiendo la realidad de la vida de la mujer en Guatemala. Al leer este testimonio no pude dejar de pensar en lo que escribí la semana pasada sobre el embarazo de jóvenes en América latina y el Caribe.
Pueden descargar el testimonio de Victoria (en francés) y leer otro testimonio (Tomasa) abajo. Creo que se puede descargar el libro gratuitamente desde la página de internet: http://www.7billionothers.org/es

victoria_1.pdf
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Aprovecho también para compartir un artículo muy interesante que encontré ayer en internet y que trata de un fenómeno que, aparentemente, se está produciendo en Medellín y en Colombia llamado "La ruleta sexual". Pueden descargar el artículo aquí. (fuente: BBC Mundo):
la__ruleta_sexual__colombiana-_exageracin_o_realidad_.pdf
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Rencontre avec Tomasa (Guatémala)

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A  2000 mètres d’altitude près de Cichicatenango dans l’ouest du Guatemala, Gabriela, la fixeuse, Natalia, la traductrice, et moi, partons rencontrer Tomasa, la tante de la traductrice espagnol-quiché. Il n’y a pas de route pour accéder à la maison de Tomasa. Nous montons à pied dans la montagne. Je sais de Tomasa qu’elle a environ 60 ans, qu’elle vit seule et qu’elle s’est battue avec son  père et ses frères pour pouvoir hériter de quelque chose. Elle n’a pas été à l’école, comme l’immense majorité des femmes indiennes de sa génération et elle ne parle donc pas l’espagnol, juste le quiché.
A l’arrivée, Tomasa nous accueille avec un sourire et surtout nous observe scrupuleusement. Moi, la caméra… Tout la fait rire. Un rire retentissant, la bouche grande ouverte, qui raisonne comme un cri.

Tout au long de l’entretien, quel que soit la question, Tomasa répète qu’elle est seule. Tout a commencé par l’interdiction d’un père : « Je ne me suis pas mariée parce que mon père ne m’a pas donné l’homme que je voulais. Je savais avec qui je voulais me marier mais il ne me l’a pas donné. C’est pourquoi j’ai dit : « Je vais me suicider ». J’ai pris un couteau. Je suis allée près du puit pour qu’on me voit. Quand j’ai voulu m’enfoncer le couteau dans la gorge, j’ai senti la douleur. »

Depuis ce jour Tomasa est seule et pense que cette solitude est la cause de sa souffrance et de sa pauvreté. A la fin de l’entretien, je lui demande s’il y aurait une chanson, un poème ou une phrase qu’elle aimerait dire ou chanter. Tomasa entame une chanson à boire qui se termine dans un cri. A cet instant, je suis moi aussi submergée par sa solitude, j’entends dans les vibrations de la voix de Tomasa qu’elle ne chante jamais pour d’autres mais qu’elle crie le plus souvent dans le silence. Aujourd’hui, Gabriela, Natalia et moi, nous l’écoutons. 

Vanessa Rousselot
Reporter de la mission au Guatemala

Source: http://www.ledeveloppementenquestions.org/?q=les-coulisses/anecdotes-de-tournages/guatemala%C2%A0-rencontre-avec-tomasa

Vidéo : Accès aux soins et suivi de grossesse.

 

Rompecabezas...

Acabo de leer un artículo en el País de España sobre el embarazo de jóvenes mexicanas. Este comienza así:

Daniela es una niña con un niño entre sus brazos. Ella tiene 14 años, él apenas va a cumplir un mes. Son madre e hijo. La mirada desconfiada delata la adolescencia de ella. No sus brazos, que agarran con maña al recién nacido envuelto en una manta y con la cabeza cubierta con un gorro a rayas azules y blancas. A unos metros de ellos llora Daniel, su otro hijo de dos años. Daniela es una niña con dos niños. Los tres están solos.

Solo en el año 2011 hubo más de 480.000 danielas en México. Historias de niñas que se convirtieron en madres cuando solo les tocaba seguir siendo hijas. La doctora Josefina Lira, que trabaja en la unidad de investigación de medicina adolescente en el Distrito Federal, cree que México está en una “situación de emergencia” porque las cifras no han dejado de crecer. En el año 2000, del total de embarazos el 17% fueron de mujeres de 14 a 19 años, mientras que en el 2011, el porcentaje creció al 19,3% (de un total de 2,5 millones de embarazos), según el Instituto Nacional de Estadística (Inegi).


Me parece, aunque solo es una opinión dado que no conozco muy bien las infraestructuras disponibles en Colombia ni las estadísticas y, por ende, solo me guío por lo que he visto y oído, que gran parte de los males de América Latina y particularmente de Colombia, tiene su origen en la alta natalidad en poblaciones pobres o extremadamente pobres. En un país donde casi todos los servicios de salud y de educación están privatizados, a una adolescente le resulta muy difícil prevenir, sanar, recrear y educar a su(s) hijo(s), sin olvidar los riesgos de muerte que corren las jóvenes y los niños por embarazos mal preparados, madres mal nutridas, partos mal hechos, abortos clandestinos, etc.

El artículo también incluye estas cifras sobre el embarazo adolescente en América Latina:

Después de África, América Latina y el Caribe es la región donde el embarazo precoz es más alto. El 38% de las mujeres se quedan embarazas antes de cumplir los 20 años, según datos de Unicef.

El informe sobre la Población Mundial 2012 de Naciones Unidas muestra que en México 87 de cada mil niñas de 15 a 19 años se quedaron embarazas. En Ecuador la cifra llega a 100, Guatemala (92), Honduras (108) y Venezuela (101).

Las cifras más bajas de la región se dan en Argentina, con 68 de cada 1.000 niñas de 15 a 19 años embarazadas, Chile con 54, Uruguay con 60 o Brasil con 7
1. En Estados Unidos las cifras bajan a 39 de cada mil y en España caen a 13..

Al leer el artículo me dio curisiodad por saber cuál era la situación en Colombia y en el resto de América Latina y el mundo. Esto fue lo que encontré sobre Colombia:

Muchos estudios multinacionales constaron una relación positiva entre planificación de la familia y supervivencia infantil: las usuarias de programas de planificación de la familia tienen más probabilidades de reducir los riesgos de mortalidad para ellas mismas y para sus hijos (Bongaarts, 1987). Pero esas relaciones no pueden interpretarse como causales debido a diversos factores que introducen confusión, entre ellos, la duración y la intensidad del amamantamiento, los partos prematuros y algunos efectos todavía no especificados de índole biológica, de comportamiento, ambiental, socioeconómica o de atención de la salud, que comprobadamente causan grandes diferencias en la mortalidad de lactantes entre distintas familias. Por otra parte, recientemente se realizó un estudio en que se comprobaron los efectos de varios de esos factores, y se constató que al aumentar los intervalos entre alumbramientos es posible reducir la mortalidad neonatal, de lactantes y de niños (Rustein, 2005). Dicho estudio llegó a la conclusión de que, con solamente espaciamientos de entre tres a cinco años, sería posible prevenir en los países en desarrollo hasta un 46% de la mortalidad de lactantes. Las pruebas recogidas en programas para determinados países confirman esa conclusión. Por ejemplo, un estudio sobre Colombia ilustra que la disponibilidad local de clínicas y camas de hospital y los gastos per cápita en planificación de la familia están asociados con menor mortalidad infantil y menor tasa de fecundidad de las mujeres residentes en zonas urbanas (Rosenzweig and Schultz, 1982).

La Corte Constitucional de Colombia ha emitido importantes dictámenes para asegurar el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva (Corte Constitucional de Colombia, 2012; Reprohealthlaw, 2012). Por ejemplo, en 2010 afirmó la legalidad de los anticonceptivos de emergencia y aseguró el acceso a ellos. En un dictamen emitido en 2011, en respuesta a una petición presentada por promotoras de la salud de la mujer, la Corte Constitucional de Colombia reconoció los derechos sexuales y reproductivos, incluidos los derechos a la vida, la salud y la vida privada, de una niña de 12 años de edad que había quedado embarazada y a la que se denegó un aborto, pese a que el aborto es legal en el país. Se impuso una multa a los servicios de salud que la habían obligado a conservar su embarazo y también se les impuso la obligación de ofrecerle servicios de salud mental durante tanto tiempo como los necesite.

También encontré esta información:

El informe sobre la Población Mundial 2012 de Naciones Unidas muestra que la tasa de fecundiad de mujeres en el mundo (estadísticas de 2010/2015) es esta:

COLOMBIA: 2,3 hijos por mujer
México: 2,2
Argentina: 2,2
Bolivia: 3,2
Brasil: 1,8
Chile: 1,8
Guatemala: 3,8
El Salvador: 2,2
Ecuador: 2,4
Cuba: 1,5
Costa Rica: 1,5
Honduras: 3
Nicaragua: 2,5
República Dominicana: 2,5
Paraguay: 2,9
Panamá: 2,4
Uruguay: 2,2

España: 1,5

Algunos países más:

Franica: 2,0
Alemania: 1,5
EEUU: 2,1
Canadá: 2,7
LUxemburgo: 1,7
Italia: 1,5
India: 1,5
Marruecos: 2,2
Portugal: 1,3
Países Bajos: 1,8
Suecia: 1,9
Suiza: 1,5
Somalia: 6,3
Uganda: 5,9

El ar†ículo conlcuye así:

Contra lo que puede parecer, Lira (una experta) cree que hay información sexual suficiente: "Hemos comprobado que el 90% conoce los métodos". Pero piensa que hace “falta resolver dudas” y mejorar el acceso de los jóvenes a los anticonceptivos. Para tratar de invertir una tendencia al alza, apuesta por políticas públicas “urgentes” y campañas masivas de comunicación que ayuden a "crear conciencia".

Creo que las cifras y la realidad de México y Colombia son muy silmilares, aunque tendería a creer que la situación es más complicada en Colombia puesto que, comparativamente, México tiene más de 100 millones de habitantes, o sea más del doble que Colombia... Y a pesar de eso nuestras cifras son muy similares.

No se puede negar que hoy en día hay mucha información y programas de ayuda en países como México y Colombia. Tampoco hay que estigmatizar las altas tasas de natalidad que tenemos ya que nos garantizan mantener poblaciones jóvenes y activas. Sin embargo, dado el contexto latinoamericano, hay que preguntarse qué está pasando en ambos países para que la natalidad siga siendo tan alta en las poblaciones que dificilmente pueden ofrecer los servicios mínimos de educación y salud a esos niños.

Fuentes:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/05/18/actualidad/1368840177_692120.html
El informe sobre la Población Mundial 2012 de Naciones Unidas
 
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Texto en preparación...

 
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Esto es « la vida loca » decía uno de los miembros de las pandillas de El Salvador en el documental del mismo nombre del desaparecido cineasta franco español Christian Poveda. La misma vida loca que el cine latinoamericano viene ilustrando desde hace décadas inspirado en las realidades de una de la regiones bellas y más violentas del mundo.

Desde hace trece o catorce años en mi casa venimos observando lo que pasa en los barrios que solemos frecuentar en Medellín. Desde aquella época hemos dicho que la ciudad no va a salir de la violencia en la que lleva sumida por más de tres décadas mientras haya niñas de quince y dieciséis años teniendo hijos a quienes no les pueden ofrecer más que la pobreza y la marginación en las que ellas mismas viven. En 2002 se realizó el crudo documental La Sierra, que narraba la historia de varios miembros del Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia que operaba en una de las comunas de la ciudad. Hasta hace unos años yo pensaba que la situación mostrada en el documental ya era cosa del pasado. Sin embargo, cuando en 2010 vi a los policías del Metrocable protegidos chalecos antibalas y escuché los relatos de los lugareños mientras subía al Parque Arví,  me di cuenta de que la realidad de violencia que vive Medellín y otras ciudades como Bogotá y Cali sigue existiendo, aunque es claro que la sociedad y la guerra en los barrios se han transformado. Como vaticinaba uno de los experimentados protagonistas del documental (que tenía como 21 años), « esta guerra la podremos sobrevivir pero llegará otra y llegará otra y llegará otra ». Y cada guerra llega con sus soldados. Seguramente este soldado de pricipios de siglo ya cayó pero ahí vienen y vendrán más desheredados, quizá sus propios hijos, a tomar su lugar.

No puedo terminar esta corta reflexión sin decir que los canales que se lucran difundiendo narco novelas (y todos los que participan en ellas) deberían dedicarse a promover la educación que el Estado colombiano dejó desde hace años en manos de Dios y el Espíritu Santo, en vez de hacerle más daño a la juventud marginada y marginal del país.

Nota periodística sobre la influencia de las narco novelas en los niños
http://noticias.teleantioquia.com.co/es/news/region/20130327/polemica-por-video-donde-ninos-medellin-manifiestan-influencia-las-llamadas-narco-series/9679.shtml

 
Ahora que estamos en pleno cónclave para la elección del nuevo Papa de la Iglesia Católica y después de ver una película en español (una más) donde un sacerdote tiene una relación con una mujer, cabe preguntarse si es un fenómeno cinematográfico o un reflejo de la realidad.

En los últimos siete años ya son cinco las películas hispanoamericanas donde se muestra de manera abierta las relaciones entre sacerdotes y mujeres de sus comunidades respectivas. La primera que vi fue El crimen del padre Amaro, película mexicana de 2002 que vi por primera vez en 2006, protagonizada por Gael García Bernal y Ana Claudia Talancón. Como su nombre lo indica, hay un crimen provocado por la relación entre el recién llegado padre Amaro y una feligresa del pueblo, Amalia. A su vez, el jefe de Amaro, el padre Benito, tiene una relación clandestina con la madre de Amalia. Aunque está ambientada en la época contemporánea, la película es una adaptación de una novela portuguesa de finales del siglo diecionueve. Con lo cual, el tema no nació ayer.

Luego vi, en 2009, La pasión de Gabriel, película colombiana protagonizada por Andrés Parra y María Cecilia Sánchez. La historia pasa en un pueblo perdido en el campo repleto de guerrilla (no pude dejar de comparar la última imagen de la película con la última imagen que tenemos del Che Guevara).

Más recientemente, (este año, para ser más precisos) he visto tres películas que tratan indirectamente el tema de las relaciones prohibidas entre religiosos y feligresas. Y no es que haya buscado esta temática sino que di con ella de pura casualidad. Dado que me interesa el tema de la religión en los países de Hispanoamérica, siempre me llaman la atención las películas donde son protagonistas los religiosos, ya sean hombres o mujeres.
Así que este año comencé por los Girasoles Ciegos. Sabía que era una película ambientada en la España franquista de los años 30-40 del siglo pasado. Empero, no me esperaba en absoluto encontrarme con un religioso obsesionado con una mujer del pueblo. Luego, me vi la Buena Nueva, muy similar a los Girasoles Ciegos pero ideológicamente opuesta. En efecto, el religioso (Raúl Arévalo) de la primera es franquista, mientras que el de la segunda (Unax Ugalde), es neutral al principio y anti franquista al final. En todo caso, en ambas hay, entre otras cosas, una mujer de por medio. La quinta y última es Elefante Blanco, película argentina de 2012 en la que uno de los sacerdotes (Jéremie Renier), se pregunta “¿cómo hago para que mi vocación conviva con el deseo de tener una familia?

Así pues, en todas estas películas se pone en evidencia directa o indirectamente el dilema que viven muchos religiosos católicos por causa de tres pasiones: su vocación y compromiso con la Iglesia, su compromiso (ideológico) con la sociedad/comunidad basados en su propia interpretación del Evangelio, y sus instintos masculinos.

Lejos de ser historias ficticias, sabemos que hay mucho de real en ellas, por lo cual, la pasión de Gabriel y de estos sacerdotes no es, pues, doble, sino triple.
 
Desde que toqué el suelo de este continente por primera vez en 2003 he vivido varias experiencias especiales con relación a los sentimientos. Como soy colombiano, creo que hago parte de esa idea por el mundo expandida de que los latinos somos muy expresivos y sentimentales. No sé si sea cierto en todos los casos así que no me arriesgo a generalizar. Lo que sí es cierto (según mi experiencia) es que aquí en Europa los sentimientos se expresan a menudo de manera diferente. A la mayoría de los colombianos muchas veces nos resulta complejo llevar relaciones sentimentales con europeos porque tienen una forma diferente de expresar lo que sienten. Es más, muchas veces no dicen lo dicen. Uno sabe que lo quieren a uno pero como raramente nos lo dicen, eso a muchos afecta. Asimismo, muchos colombianos se abstienen de decir que quieren a sus seres queridos pero lo expresan de otras maneras, por ejemplo, mediante el contacto físico y el “calor humano” o las palabras cariñosas. Aquí es diferente. El contacto físico es raro y hay que esperar un cierto tiempo para que un francés o un alemán (según mi experiencia) exprese sus sentimientos abiertamente. Las relaciones sentimentales interculturales son complejas y hay que ser muy comprensivo y paciente porque nunca las cosas serán como en su propio país. Y eso hay que aceptarlo. Por cierto, quizá aquí no sean tan cálidos pero a lo mejor la calidad de los sentimientos de muchas personas es hasta mejor que en Colombia por aquello de que “en el sur somos (más) cálidos pero también (más) falsos”… Pero bueno, ese no es el tema ahora.

Otro ejemplo es el dolor y la tristeza. Esta semana me pasó algo que me puso a pensar. Estaba en casa de mi novia (en Francia). Allí no son creyentes o son católicos no practicantes. La única que lo es la abuela, que tiene unos 80 y pico de años. La viejita estuvo un poco enferma durante estos días de navidad. Para la ocasión vino a Francia la mayor de sus hijas, quien vive en Asia desde hace 20 años. También estuvo ahí su hija menor, quien vive en otra ciudad de Francia. Por diversas razones estoy acostumbrado a las despedidas en los aeropuertos y sé lo triste que es dejar a los seres queridos del otro lado de ese vidrio oscuro o de esa puerta que una vez uno pasa no se vuelve a abrir. Muchos prefieren no volverse atrás para evita ver a los que se quedan ahí batiendo las manos o secándose las lágrimas. Esta semana la hija que vive en Asia se iba de regreso a su país y fue a despedirse de su mamá, la viejita. En ese momento yo estaba hablando con la viejita (y con la hija menor) porque vio que yo tenía un calendario con una virgen. Al ver el calendario, me preguntó si la virgen era Santa Rita. Yo le dije que no sabía porque era un calendario que venía de Rusia y yo no conocía a esa virgen. En todo caso, la señora, después de mostrar su sorpresa porque yo era católico practicante, como muchas viejitas, se puso inmediatamente a contarme anécdotas y a hablarme de Santa Rita. Me hizo pensar el mis abuelas. Me dijo que en la ciudad de Nevers, donde ella vivió gran parte de su vida, está conservado el cuerpo de Bernadette, una de las pastoras que vio a la Virgen de Lourdes (http://fr.lourdes-france.org/approfondir/bernadette-soubirous/corps-de-bernadette). Estábamos, pues, hablando de vírgenes, peregrinos, milagros, etc., cuando irrumpió su hija mayor, que se quería despedir de su mamá antes de salir para el aeropuerto. Esta besó a la mamá y la abrazó en un gesto que duraría tres o cuatro segundos e inmediatamente se alejó. A la viejita se le aguaron los ojos y cuando la hija se alejó, se volvió a sentar en la silla donde estaba mientras hablábamos. Al verla así miré a su otra hija, la menor, quién me hizo una mueca de tristeza y resignación al ver que yo me había percatado (casi sin querer) de que a su mamá se le habían aguado los ojos. Se quedó tranquila hasta que vino su nieta a despedirse ya que también se iba. Después de que se fueron hija y nieta, permanecimos ahí sentados los tres. La situación era un poco incómoda porque después de haber sido testigo de esa escena sin habérmelo esperado, yo ya no podía seguir la conversación que llevábamos antes de la interrupción.

Ese momento fue muy fuerte porque sentí como propio lo frío del gesto. La hija se despidió de su mamá en cinco segundos sin saber con certitud si habría una próxima vez, dada la avanzada edad de la señora. La miró al salir porque oyó sus gemidos contenidos. Supe que tanto la hija como la madre sufrían en ese momento.

Al vivir en un país extranjero debe uno, tarde o temprano, quiera uno o no, adaptarse y respetar las particularidades de la  cultura del país que nos acoge. Así, lo primero que me pasó por la cabeza al ver esa despedida fugaz fue que “la procesión va por dentro”. Aunque no se expresen o se expresen a medias, aunque se expresen sin palabras, aunque se disimulen o aunque pretenda negarlos, los sentimientos siempre están ahí, sea uno de la cultura que sea, duren lo que duren, se vean o no.
 
Rodrigo tiene 35 años. Vive en Francia con su novia y está buscando un trabajo ya que el último contrato temporal que tuvo ya se terminó. Llegó en septiembre pasado. Tiene un permiso de residencia de estudiante que expira en un par de meses y para poder renovarlo necesita al menos cinco mil euros en su cuenta y volverse a matricular en algún programa universitario. Otra opción que tiene es encontrar un trabajo que corresponda a su perfil profesional para pasar de estudiante a asalariado. Vive temporalmente en casa de su novia  porque la vivienda de la persona que lo alojó hasta hace unas semanas ya no puede hacerlo. Rodrigo dice que, a su edad, ya no quiere seguir estudiando. Le gustaría encontrar un trabajo estable para poder quedarse en Francia y llevar una vida normal. Si no logra encontrar uno, lo más seguro es que se tenga que devolver a su país.
Lina tiene 25 años de los cuales ha pasado seis en Francia. Acaba de terminar un máster y está en una situación similar a la de Rodrigo. La (gran) diferencia es que sus papás le ayudan enviándole dinero desde su país. Además, ha trabajado en un restaurante para ayudarse puesto que no quiere ser una carga para sus papás. Acaba de terminar unas prácticas y no sabe cómo va a hacer para seguir en Francia.
-¿Y tú novio?, le pregunto.
-Bien, gracias, responde irónicamente evadiendo el tema del matrimonio.
-Es que yo no quiero hacer las cosas así, concluye tajantemente. Y ahí sigue. Buscando.

Como estas historias hay miles en Francia, incluyendo la mía. Aunque cada una de ellas presenta características particulares, comparten un hecho fundamental: los protagonistas somos lingüistas latinoamericanos, particularmente, profesores de lenguas (inglés y/o francés o traductores que se volvieron docentes), quienes, al llegar a Francia, tenemos al menos un año de experiencia docente y cinco años de estudio (lingüística, didáctica, psicolingüística, literatura, civilización, psicopedagogía, etc.).

Puesto que Ana me dijo que era profesora de francés y que, empero, le interesaban otros campos profesionales, me vi en la triste obligación de contarle cómo es la vida de profesor de español aquí. Le dije pues que tenía dos opciones: cambiar de carrera desde ahora y estudiar durante cuatro o cinco años hasta sacarse un título y ganar experiencia en otra área, o seguir en el campo de la enseñanza de idiomas, más precisamente del español, y prepararse para estudiar durante al menos cinco años más. Cualquiera que sea su elección, le tocará trabajar en lo que resulte para financiar sus estudios. Si cambia de carrera y de profesión aprovechando que habla al menos dos idiomas es probable que al cabo de tres, cuatro o cinco años, curriculum vitae en mano, encuentre un trabajo que le permita vivir decente e independientemente en este país. Si sigue en el campo de la enseñanza del español y quiere vivir bien en este país, tiene dos opciones: aprobar uno de los dos concursos oficiales (llamados CAPES o Agrégation) para ser funcionaria estatal (así podrá trabajar en secundaria) o hacer una tesis doctoral (probablemente también tenga que aprobar un concurso estatal) para aspirar a ser profesora universitaria. En cualquier caso, tendrá que hacer lo posible por naturalizarse ya que el hecho de no ser europeo pesa muchísimo y dificulta mucho la vida en cualquiera de los países de este continente. A pesar de que no me gusta en absoluto tocar el tema del matrimonio, muchas veces hay que evocarlo dado que esa es la única que queda, con la desazón que eso le pueda causar a muchos.


El problema de no ser europeo
A pesar de que trabajar en secundaria con un contrato fijo es más asequible para nosotros, no es que se nos dé tan fácilmente. La desventaja que tenemos, o más bien, las desventajas (para la gran mayoría), es que al llegar aquí no somos europeos y, en el mejor de los casos, no lo devenimos sino hasta cinco o seis años después de haber puesto los pies en este país por primera vez. Eso impide que podamos ser funcionarios estatales titulares de un puesto en secundaria. Por esa y otras razones tenemos que conformarnos con dar clases en los pocos centros de lenguas que existen, mientras conseguimos la nacionalidad o un permiso de residencia permanente. Bajo esas condiciones, la opción que queda es impartir algunas horas de clase en otras instituciones de educación (universidades, colegios públicos o privados, etc.) que necesitan profesores para misiones ocasionales o temporales. Lo malo de esos trabajos es su precariedad ya que puedes trabajar dos horas o veinte por semana; un año sí y el siguiente no sabes. Y esto no concierne solamente a los latinoamericanos sino también a franceses y españoles por igual.

No obstante, hay tres contratos interesantes y bien pagados, aunque temporales: el de "maître de langue" en ciertas instituciones de educación superior, el de lector en los programas de español de las universidades públicas, y el de ATER, destinado a los doctorandos. Algo importante a saber es que esos puestos, por lo general, solo se pueden ejercer una vez, con lo cual se trata de puestos a término definido. En general, esos trabajos te dan la oportunidad de enriquecer tu curriculum y, si eres avispado, de vivir bien mientras duran, ahorrar, cambiar de permiso de residencia, solicitar la naturalización francesa y acceder al seguro de desempleo. Además, si se tiene un master, la experiencia te deja con buenas opciones de matricularte en estudios de doctorado (incluso hay gente que se financia su doctorado mientras ejerce uno de esos puestos)*.

Salvo errores del sistema (que los hay), si eres estudiante no comunitario (europeo) no puedes aspirar al subsidio de desempleo que te correspondería acabándose tus contratos (en general los profesores con contratos precarios no trabajan durante los tres meses del verano y tienen que vivir de sus ahorros.) Esta situación ha empujado a algunas personas que conozco a tomar caminos diversos. Por ejemplo, aquellos que viven en pareja y tienen un contrato precario, se conforman con ese contrato y viven con la ayuda de su cónyuge. Muchos de ellos siguen estudiando para presentarse al concurso estatal y así conseguir un puesto de profesor titular. Otros simplemente abandonan los estudios y se quedan con esos contratos precarios tratando de renovarlos cada año. He sabido de otros colegas que, por mala suerte, por accidente, por algún descuido o por vivir en pueblos pequeños, perdieron su trabajo como docentes o no pudieron conseguir uno. A casi todos estos les ha tocado cambiar de profesión para poder sobrevivir. En otros casos, sus parejas ven por ellos. Muchos otros han decidido seguir enseñando (o trabajar en lo que sea) para poder financiarse otra carrera mientras terminan su nueva formación. Otros, como yo, hemos decidido apostarle a la educación universitaria y para ello, por regla general, tenemos que ser doctores (y hasta más).


Los concursos estatales
Para ser profesor titular se necesita aprobar uno de los dos concursos estatales (el CAPES o la Agrégation) y para prepararnos los licenciados latinoamericanos en enseñanza de lenguas tenemos que volver a la universidad. Muchos de los que tenemos la nacionalidad nos podemos matricular directamente en la formación que nos prepara al concurso. Otros lo hacen en la carrera de filología española. Estos últimos empiezan una nueva carrera prácticamente de cero. Todo esto es lo normal ya que si queremos integrarnos en el sistema y enseñar adecuadamente en Francia, la universidad es paso obligado dado que nuestros conocimientos del contexto y nuestra formación previa, aunque muy buenos, son insuficientes a la hora de presentar los concursos estatales y ejercer la profesión de docente en este país. Asimismo, los docentes latinoamericanos tenemos tres grandes inconvenientes (a parte del obstáculo de no ser europeos). Por un lado, en general durante los primeros años no conocemos bien el sistema educativo y de enseñanza/aprendizaje del español. Por otro, nuestro nivel de lengua es bueno pero, en general, no es el esperado por los examinadores. Y, por último, tenemos una fuerte formación pedagógica y psicolingüística. Suena paradójico que este último punto sea un inconveniente cuando en otros países sería una ventaja. La razón por la cual no lo es radica en que los concursos estatales no buscan medir las capacidades pedagógicas del aspirante sino, principalmente, sus conocimientos lingüísticos, culturales y metodológicos. Estos concursos están basados en un principio republicano que impone la igualdad de todos los ciudadanos-aspirantes ante el Estado. Por esta razón, poco importa que uno lleve en la profesión quince años o ninguno, o que haya estudiado diez años o cinco. Por consiguiente, como todos los candidatos son iguales ante la ley, lo que importa a la hora de presentarse al concurso no es tanto la experiencia, la formación o la vocación pedagógica sino los resultados de las pruebas (traducción, literatura, civilización, examen oral, etc.), aunque hay un concurso especial para aquellos candidatos que ya tienen cierta experiencia en la educación pública francesa.

Adicionalmente, el examen es bastante difícil. Personalmente, conozco franceses y latinoamericanos que lo han presentado más de tres veces (tres años) consecutivas sin éxito. Muchos de ellos al final lo abandonan todo porque ya han entrado en una edad que no les permite darse el lujo de seguir estudiando. Quieren trabajar. En resumidas cuentas, repito, si los docentes latinoamericanos deseamos presentarnos a los concursos estatales, debemos dejar de lado la didáctica (temporalmente, afortunadamente) para dedicarnos con ahínco a estudiar, a veces desde cero, la carrera de filología hispánica (lingüística, civilización, traducción, literatura, historia, etc.), que es, en buena parte, algo nuevo para nosotros.


Ser profesor universitario
En el caso del doctorado en ciencias sociales, que permite volverse profesor universitario, bien sabido es que es un trabajo arduo, constante, largo y muy poco financiado por el Estado u otros organismos públicos o privados. Además, según me han informado recientemente, para obtener un puesto de profesor de español en una universidad en Francia dentro de poco habrá que tener no solo publicaciones y experiencia docente sino también uno de los dos concursos estatales evocados más arriba. Con lo cual, es probable que después de la tesis sea igualmente menester volver a la universidad para preparar los concursos.

Así pues, ¿cuánto tiempo puede tomar un latinoamericano en superar todas estas pruebas? ¿Cuántos llegan hasta el final y cuántos abandonan la idea de ser profesores de español? ¿Cuántos se conforman con los empleos precarios?

Por todo lo que he vivido y visto en estos nueve años, con tristeza me vi en la obligación de contarle la realidad de la vida de profesor a Ana, quien acaba de llegar. Será ella quien decida qué hacer en función de sus sueños, tenacidad, posibilidades y suerte.

La nota positiva de todo esto es que felizmente, hay Rodrigos, Linas y Anas que han podido ejercer su oficio de docentes de español que les permiten llevar una vida independiente y digna en este país. Para ellos y para todos los demás que luchan aquí día tras día, un saludo y un homenaje ya que al fin y al cabo (y creo que Gabo estaría de acuerdo conmigo) no solo a los colombianos sino a todos los latinoamericanos “la virtud que nos salva es que no nos dejamos morir de hambre por obra y gracia de la imaginación creadora, porque hemos sabido ser faquires en la India, maestros de inglés en Nueva York o camelleros en el Sahara.” **
                                                                                                                                                                    SOG


* Estos trabajos igualmente te sirven para presentarte, si cumples con una serie de requisitos especiales, a un concurso estatal especial para docentes con experiencia pedagógica, un poco más centrado en la práctica docente.

** “Unos cinco millones de colombianos que hoy viven en el exterior huyendo de las desgracias nativas sin más armas o escudos que su temeridad o su ingenio, han demostrado que aquellas malicias prehistóricas siguen vivas dentro de nosotros, por las buenas o las malas razones para sobrevivir. La virtud que nos salva es que no nos dejamos morir de hambre por obra y gracia de la imaginación creadora, porque hemos sabido ser faquires en la India, maestros de inglés en Nueva York o camelleros en el Sahara.”
                                                                         
                                                                             Gabriel García Márquez
Extracto de La Patria Amada Aunque Distante (ensayo enviado desde México el 18 de mayo de 2003 en homenaje a los 200 años de la Universidad de Antioquia)

PS: Los casos aquí mencionados, aunque numerosos, no deben ser generalizables ni generalizados. La información aquí suministrada es solo un esbozo de lo que yo he visto y seguramente hay datos desactualizados o inexactos. Para mayores detalles, habrá que informarse a fondo sobre cada uno de los puntos aquí mencionados e indagar en los testimonios de otros docentes latinoamericanos.